Lucía complicado encontrar al rey de la velocidad tras la partida de Usain Bolt. Pero rápidamente alzó la mano un canadiense: Andre De Grasse.

Alguna vez, disputó su primer sprint con un pantalones de baloncesto y spikes prestados, y ahora es dueño de la medalla olímpica de oro en los 200 metros.

El canadiense voló y dejó atrás a un par los estadounidenses Kenny Bednarek y al favorito, Noah Lyles para cronometrar 19.62 segundos y llevarse uno de los títulos que Usain Bolt conquistó en los últimos tres Juegos Olímpicos.

Al velocista de 26 años solo le faltaba el oro y lo consiguió en Tokio 2020 y apenas lo logró, echó en llanto.

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“Es la primera vez que me pongo tan emotivo en la pista”, dijo De Grasse. “Siempre me quedaba corto, ganando bronce y plata, así que es muy satisfactorio poder adueñarme de la medalla de oro. Nadie me la podrá quitar”.

Apenas el fin de semana, De Grasse obtuvo el bronce en los 100 metros, mismo resultado que en los JJOO pasados. Sin embargo en Brasil, fue plata en los 200 metros peleándole al todavía rey, Usain.

Vaya recuerdo aquel, cuando el canadiense provocó al propio Bolt acelerando pero el jamaiquino ganó la carrera y, de manera jocosa, le señaló con su dedo — diciéndole que no — a De Grasse. Fue un momento viral. 

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Aunque es cierto que Bolt no está, en las pistas no ha habido alguien que domine tan contundente como el caribeño. Si bien, en los 100 metros planos, fue el italiano Marcell Jacobs quien se llevó el oro, ahora fue De Grasse en los 200.

En su carrera, ahora Andre posee, además de este primer oro, dos platas y seis bronces en Juegos Olímpicos y mundiales desde 2015.