Con el auge de la Serie Mundial y los Dodgers campeones, venimos hoy a recomendar una película relacionada con el beisbol.

Moneyball es un filme del año 2011, dirigido por Bennett Miller y protagonizada por actores como Jonah Hill, Phillip Seymour Hoffman y Brad Pitt. La película está disponible en la plataforma de Netflix.

La película, como muchas relacionadas con los deportes, está basada en hechos reales. Esta nos cuenta la historia de Billy Beane, gerente general de los Oakland Athletics que utilizaba mucho las estadísticas, y lo hacía a un nivel extremadamente avanzado, para fichar jugadores. Está basada en la novela de 2003 “Moneyball: The art of winning an unfair game”.

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El argumento de la película nos presenta a nuestro protagonista, a quien Brad Pitt le da vida, molesto tras la derrota de su equipo contra los New York Yankees en la postemporada del 2001. Tras perder estrellas, que se van a la agencia libre, como Johnny Damon y Jason Giambi, Billy Beane trata de diseñar una estrategia para reforzar de la mejor manera a su equipo, esforzándose por superar la nómina de los Athletics.

En la temporada baja, Beane se dedica a viajar por el país haciendo scouts en diferentes equipos para detectar a los mejores agentes libres. Cuando está en el estado de Ohio, visita las instalaciones de los Cleveland Indians. Estando por ahí, se encuentra, de manera espontánea, con un economista graduado de la Universidad de Yale, llamado Peter Brand (Jonah Hill).

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Este joven tiene unas ideas muy extrañas y revolucionarias de como analizar a los jugadores, así como también de la manera en utilizar los datos del pasado a su favor para tomar decisiones favorables a futuro, como si fuera algo mágico.

Billy Bean jugó en la Major League Baseball antes de convertirse en gerente general. Muchos admitían que, como prospecto, Bean era de lo mejor que había en los campamentos, pero al final su carrera no terminó de la mejor manera.

Para poner a prueba la honestidad de Peter Brand, y ver si lo contrata como asistente y analista de datos para los Oakland Athletics, Bean pone a prueba al egresado de Yale preguntándole si él lo hubiera fichado. Después del pequeño análisis, muy firme Brand contesta que no lo hubiera tomado al menos hasta la novena ronda.

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Cuando Bean llega a las instalaciones de Oakland con esta nueva idea, muchos compañeros no comparten y tienen discusiones con él acerca de su nuevo método.

Bean y Brand comienzan a seleccionar jugadores con los que los cazatalentos del equipo no están de acuerdo, dejándose de basar en la intuición y dejándose llevar los el porcentaje de base (OPB). Brand al seleccionar este tipo de jugadores, comienza a dejar dudas en las oficinas de Oakland, ya que, al menos en nombre, los talentos que se reclutan son muy infravalorados. Así que, además de contratar jugadores con mucho potencial (según ellos), lo hicieron a un muy bajo costo.

Esto no causó problemas solo con los cazatalentos, si no que Bean también tuvo choque con Art Howe, representado por Phillip Seymour Hoffman, mánager de los Athletics. Junto con los contratos, claro que igual debía venir un nuevo estilo de juego. Howe, en modo de reclamo por no fichar jugadores de “más nivel”, mantiene su estilo sin hacer caso a los consejos de Brand y Bean.

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Al principio, al equipo le va muy mal y obviamente las críticas hacia Bean comenzaron a salir y con ellas solicitudes para sea despedido o, en su defecto, renuncie. Billy le pide paciencia al propietario, quien le da el beneficio de la duda. El equipo comienza a ganar e hila 20 victorias.

Beane no iba a los partidos, pero su hija lo convence de asistir a un encuentro contra Kansas City, ya que sería la victoria número 20 al hilo. Los Athletics iban ganando 11-0 en la tercera entrada, Billy llegó en la cuarta. A Bean le tocó ver que los Royals empataran el partido. Al final, los A’s ganaron con un home run de Scott Hatterberg, una de las selecciones de Brand.

Billy Bean fue contactado por el propietario de los Red Sox, quien le ofreció 12.5 millones de dólares, lo cual hubiera sido el salario más alto en la historia del deporte para un gerente general.