Con el auge del regreso de la Major League Baseball y lo próxima que está, también, la Liga Mexicana de Beisbol, en su regreso después de un año de inactividad, creemos que es momento de ir calentando motores con una buena película de beisbol.

En esta ocasión, hablaremos de ‘El Juego Perfecto’, un filme de 2009, dirigido por William Dear, que está basada en una historia real de 1957, que narra la vida de Los Campeones de Monterrey en la Little League World Series de 1957, que se llevó a cabo en Pennsylvania.

Juego perfecto 1

La historia comienza con César L. Faz, un nacido en Monterrey que pierde su empleo en los Saint Louis Cardinals, y tras eso regresa a Nuevo León, donde se entera de un equipo infantil muy entusiasta, el cual es dirigido y manejado a su totalidad por el Padre Esteban. Cuando conoce a los muchachos se enamora de ellos y decide apadrinar a Ángel, el pitcher del equipo, a quien le dice dos mentiras, seduciéndolo con su pasado falso de lanzador, así como también su etapa dirigiendo a los Saint Louis Cardinals, donde solamente fungía como empleado, nada que ver con lo deportivo.

Aunque las dos cosas eran mentiras, Ángel era un niño muy vivo, y convence a César de reclutar a más jugadores con talento, y así formar el primer equipo de Monterrey, en categoría infantil, para poder entrenar y prepararse, soñando con una participación en la Serie Mundial Infantil. El Padre Esteban y César se entusiasman con la actitud de Ángel y deciden formar el equipo. Tras algunos inconvenientes, logran hacerlo y viajan a Estados Unidos para participar en la Serie Mundial. Sin embargo, cuando llegaron, tuvieron que enfrentarse a algunas cosas extra cancha, como problemas de racismo, permisos con las visas, e inclusive el idioma, por parte de los equipos locales.

Aún con esto, tanto el Padre Esteban como César motivan a los niños, quienes escuchan las palabras de sus entrenadores, y logran salir delante de estas situaciones. Gracias a esto, los medios periodísticos y la prensa se comienzan a hacer presentes en sus encuentros y quieren saber más acerca de ellos. Se hacen amigos de una periodista de nombre Frankie, y también con Cool Papa Bell, un beisbolista negro que los motiva y les mete la idea a la cabeza de ganar el campeonato lanzando un juego perfecto, donde Ángel, pitcher del equipo, sería el principal protagonista.

Juego perfecto 3

Aunque no parezca real, la historia es verdadera. Parece muy loco pensar en que un equipo de niños, entrenados por un ex empleado de un equipo de la Major League Baseball y un Padre que lo hace por diversión, puedan soñar con ganar la Serie Mundial Infantil. Sin embargo, uno de los valores más importantes que vemos en la película es el trabajo en equipo y la perseverancia. Hay veces que el tiempo es irrelevante (no siempre) para alcanzar tus objetivos, pero si tu corazón y mente trabajan de la mano para hacerlo, y tu capacidad física y talento te lo permiten y logras conectar todo esto, no debería haber mucho problema.

Las verdaderas estrellas fueron los jugadores que consiguieron este maravilloso acto en 1957 entre ellos José Maiz, quien se convirtió en dueño de los Sultanes de Monterrey, único mexicano en el salón de la fama de la fama de ligas pequeñas. Aunque si tuvo una etapa de jugador, su carrera se ha caracterizado por lo que ha hecho como directivo. Enrique Suárez y Ángel Macías, quien al crecer jugó pelota profesional, con equipos como lo son los Serafines de California, Broncos de Reynosa, Sultanes de Monterrey y en la liga invernal con Naranjeros de Hermosillo, Tomateros de Culiacán y Venados de Mazatlán (Geovany Avilés, 2010 mlbblogsgeovanyaviles. wordpress.com).

Juego perfecto 2

El equipo estuvo conformado por Ángel Macías, Norberto Villarreal, Gerardo González, José Maiz, Rafael Estrello, Jesús Contreras, Roberto Mendiola, Fidel Ruiz, Enrique Suárez, Ricardo Treviño, Mario Ontiveros, Baltazar Charles, Francisco Aguilar y Alfonso Cortés.