“El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania”, Gary Lineker.

El Mundial de Brasil 2014 nos dejó muchos recuerdos, tales como la volea de James Rodríguez, la actuación de Ochoa ante la selección anfitriona o la temprana eliminación de España que venía de ser campeona del mundo en 2010.

Todas estas historias forman parte de los recuerdos imborrables de aquel memorable torneo, aunque el acto más sorpresivo fue lo ocurrido el 8 de julio en Belo Horizonte. Brasil alcanzaba las semifinales sin lograr el fútbol más vistoso ni espectacular; había derrotado a Chile en penales en la fase de octavos de final y a Colombia, con dos goles a balón parado, en cuartos. En este último juego, la superestrella brasileña Neymar sufrió una lesión en la espalda baja tras recibir la rodilla del colombiano Camilo Zúñiga en una disputa por el balón.

La “Verde Amarelha” llegaba a la semifinal para enfrentar a Alemania, que sufrió en octavos contra la selección de Argelia y eliminó a Francia en cuartos por la mínima.

El partido iba a ser extraño. La selección dirigida por Joachim Löw jugaba un futbol más ofensivo, vertical y directo, mientras que los de Scolari, sin Neymar, saldrían casi a la deriva a ver que se les ocurría en el momento y aprovechar una que otra individualidad, aunque no era nada del otro mundo.

El árbitro mexicano Marco Antonio Rodríguez, “Chiquimarco”, dio el pitazo inicial y la pelota rodó. Al minuto 11, Thomas Müller adelantó a los visitantes al concretar un tiro de esquina. Sólo 12 minutos después, Miroslav Klose anotaría el 2-0 y se consagraría como el máximo goleador en la historia de los Mundiales, superando, en su propio país, al ídolo nacional Ronaldo Nazario de Lima; sin duda, un día especial para los alemanes.

A partir de ese gol, Alemania se destapó y en menos de 5 minutos anotó tres goles más. Toni Kroos concretó el doblete más rápido de cualquier Mundial, anotando al 24’ y 25’, dos récords conquistados por el cuadro teutón en el primer tiempo de una semifinal de un Copa del Mundo, una locura. El quinto tanto fue cortesía de Sami Khedira.

El 5-0 campeaba en el electrónico al medio tiempo y los anfitriones se retiraron hacia los vestidores, ya con lágrimas en los ojos: la derrota era inminente. Pero bueno, el pueblo brasileño esperaba que el amor a la camiseta y los colores cariocas alentara a los seleccionados nacionales a salir al segundo tiempo a dar todo de sí y recortar diferencia. Pura mentira.

Si bien Alemania salió un poco más flojo, jamás cedió en el partido y siguió buscando el arco rival, tanto que André Schürrle anotó un doblete. El 7-0 cayó al 79’ y esto ya era histórico. Oscar anotó el de la “honra” al 90’ y el partido culminó 7-1.

Estas situaciones son atípicas en el fútbol y será muy difícil que se vuelva a ver tal dominio en una semifinal del torneo más importante del futbol mundial. Alemania fue superior a Brasil, pero el diferenciador de este partido fue la eficacia. Ambas escuadras tuvieron 14 tiros a portería, solamente que como siempre, Alemania no falló.

Por Alejandro Castillo

¡Mira aquí el resumen del partido!

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