En la temporada de 2018-2019, una época para el Bayern Munich llegaba a su fin. Aunque sepamos que el conjunto bávaro nunca se ha destacado, como ningún alemán, en brillas por un solo jugador en específico, sino por su trabajo en equipo, hay dos jugadores que representaron muy fuertemente al club.

Arjen Robben y Franck Ribery dieron muchas emociones a los aficionados del Bayern Munich. A pesar de que ninguno era alemán, la conexión con el club y la hinchada era real. Fueron ellos quienes lograron vencer al Real Madrid en una semifinal de UEFA Champions League, y quienes lograron exponer al Barcelona en otra, con la que, continuamente, terminarían ganando la ‘Orejona’.

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Ribery llegó al club en 2007, mientras que Robben lo hizo en 2009. Franck arribó a Munich como una promesa, siendo un jugador ya consagrado en equipos de media tabla, a diferencia de Robben, quien ya había tenido pasos importantes en equipos como el Chelsea o el Real Madrid. Sin embargo, sus aptitudes permitieron que jueguen juntos, como extremos, cada quien ocupando una banda: Robben iría por la derecha y Ribery por la izquierda, aunque sus perfiles naturales sean los contrarios.

Fueron 20 títulos los que juntos consiguieron jugando para el equipo más grande de Alemania, habiéndolo ganado todo: Bundesliga, Pokal, Supercopa de Alemania, Champions, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes. Robben anotó 144 goles y Ribery 124, en los 10 y 12 años que estuvieron cada uno en el club, aunque el francés destacó más por ser asistidor, pues puso 182 pases de goles, sobre 101 del neerlandés.

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El éxito nunca faltó, y fue en 2019 que decidieron, juntos, despedirse del club que les dio todo, y al que ellos le dieron todo. Aunque no sean historias como la de Phillip Lahm, Francesco Totti o Frank Lampard, donde solamente jugaron para el Bayern toda su vida, una vez que llegaron, dieron todo por el club y no se fueron hasta que ya no tenían más que hacer por el mismo.

Y así fue, en la jornada 34 de la temporada 2018-2019, cuando en un partido contra el Eintracht Frankfurt, el Bayern jugaba por confirmaron su campeonato de Bundesliga en el Allianz Arena. Robben y Ribery anunciaron que ese sería el último encuentro en su estadio, pues ya sentían que no podían dar más por el equipo.

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La afición recibió a sus dos leyendas con un mosaico enorme dedicado a ellos, y junto con las autoridades, tuvieron una ceremonia de despedida antes del encuentro, la cual también incluía a Rafinha, quien también abandonaría el club al terminar la temporada.

Ambos jugadores se encontraban en la banca al principio del encuentro. Los alemanes se adelantaron rápidamente con gol de Kingsley Coman al minuto 4, pero no pudieron extender su ventaja más en el primer tiempo, y comenzando la parte complementaria, los visitantes igualaron el marcador. Sin embargo, David Alaba y Renato Sanches se encargaron de asegurar, prácticamente la victoria y el título, y con esto Niko Kovac decidió que la “Robbery” debía entrar para tener una despedida digna.

Kingsley Coman dejó su lugar para que Franck Ribery entrara al encuentro, y Serge Gnabry fue quien cedió para Arjen Robben. Parecía la despedida perfecta, en tu estadio, con tu gente, un mosaico dedicado a ti y a tu mejor compañero durante tu carrera, pero la cosa sí se pudo poner mejor, pues tanto Ribery como Robben pudieron marcar su último gol en el equipo bávaro. El encuentro terminó 5-1 y ambos jugadores fueron quienes levantaron la ‘Ensaladera’ para tener la que, posiblemente, es la mejor despedida de la historia.