Regresamos a una de las secciones más queridas por la afición: “Léxico Futbolístico”, donde aprendemos términos utilizados en el mundo del futbol, su significado, y sus orígenes, así como también datos curiosos de la palabra.

Hoy hablaremos de una técnica que requiere muchos pantalones para hacerse, pues es un recurso en el cuál, si logras completarlo con éxito, eres un genio, pero si erras, puedes quedar en completo ridículo, y nos atrevemos a decir que puede ser el recurso más extremista en este ámbito en todo el fútbol, donde pocos han logrado consagrarse.

Platicaremos acerca del origen del penal a lo ‘Panenka’, una técnica o recurso que consta en patear el balón, desde el manchón penal hacia la portería, con un toque suave y al centro, esperando que el portero se venza hacia algún lado y así el balón entre de manera lenta, “humillando” al guardameta.

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Es una técnica en la cual necesitas mucho control de la punta del botín y también mucho carácter, pues entra la parte psicológica del juego, en la cual debes engañar al portero y hacerlo creer que dispararás fuerte hacia un lado, ya que, si se queda en la línea esperando, le estarás dando la oportunidad de hacer la atajada más fácil de su vida.

Entre algunos de los penales más famosos cobrados de esta manera, podemos pensar en lo que hizo Andrea Pirlo en la Eurocopa de 2012, ante Inglaterra, o también el propio Sergio Ramos en las semifinales de ese mismo torneo, pero una de los más icónicos será el de Zinedine Zidane en la final de la Copa del Mundo de Alemania 2006, donde venció a Gianluigi Buffon.

Ahora, el origen de este término se remonta a 1976, en la final de la Eurocopa en Yugoslavia, cuando Checoslovaquia enfrentaba a Alemania Federal en la ciudad de Belgrado. Mientras que los checoslovacos llegaban por primera vez a una final, en toda su historia, los germanos defendían el título conseguido en el año de 1972. Para los primeros era un día importante, pues una oportunidad así, difícilmente se iba a repetir.

El partido fue sumamente parejo de principio a fin, tanto que, el encuentro terminó empatado a 2 goles en el tiempo regular, e incluso en los tiempos extras no pudieron hacerse daño. La final llegó a la instancia de tener que ir a los penales para definir al ganador. Los primeros siete penales fueron convertidos, pero Uli Hoeneb falló el cuarto tiro de Alemania, por lo que, si Checoslovaquia convertía el siguiente, se consagraría campeón y monarca de Europa.

El quinto cobrador era Antonín Panenka, un jugador que estudiaba mucho a los arqueros en la tanda de penales. Él había pensado disparar a la izquierda, pero había visto que el arquero alemán se había lanzado ahí en 3 de 4 ocasiones, por lo que decidió arriesgarse y hacer algo que nadie había hecho. Justo cuando llegó a hacer contacto con el balón, detuvo su impulso y lo golpeó suavemente con la parte delantera de la bota, para pasarlo por arriba de las piernas del arquero, y consagrar a su equipo campeón de Europa.