Bienvenidos a la octava edición de su sección favorita, “Léxico Futbolístico”, en la que el día de hoy platicaremos acerca de dos termines muy utilizados. Uno, es mucho más común que el otro, pero de igual manera, los dos se refieren a recursos en el campo de juego.

Como ya lo hemos hecho antes, platicaremos de “trucos”, recursos, o como usted quiera llamarle, pero son técnicas utilizadas por los futbolísticas. Aunque tal vez los del día de hoy no tienen un origen etimológico muy interesante, tienen historias que sí son de llamar la atención, además de exponentes muy importantes. Hoy hablaremos de las palabras, “volea” y “sombrerito”.

Volea

El origen de esta palabra y su introducción al deporte es muy sencillo, pues proviene del verbo volear, el cual significa “pegarle a algo antes de que esto toque el suelo”. De hecho, el primer contacto de esta palabra con el deporte fue en el voleyball, pues se divide etimológicamente en “volley”, que se traduce a volea, y “ball”, que se traduce a balón, pues el deporte consta en eso: en pegarle al balón antes de que este toque el suelo, o sea de volea.

Se ha utilizado en otros deportes, de igual manera. El más popular de ellos, es el tennis, pues este deporte permite que la pelota toque el suelo una vez antes de generar el primer contacto, pero a veces los jugadores lo hacen antes de que suceda esto, y se le llama golpe de volea. Sin duda, una de las voleas más recordadas en la historia de futbol es la de Zinedine Zidane en Glasgow, en la final de la UEFA Champions League, ante el Bayer Leverkusen, para darle la novena Copa de Europa al Real Madrid.

Sombrerito

Esta expresión se refiere a cuando un jugador pasa el balón por encima de la cabeza de otro para deshabilitarlo. No importa la posición ni la manera de hacerlo, pero cuando el balón pase por atrás del otro jugador, el que hizo el contacto debe controlarlo para que sea exitoso.

Hay diferentes maneras de hacerlo: puede ser con el balón botando y tocándolo para que siga la trayectoria, o puede también ser, como es el recurso más lujoso para hacerlo, levantando el balón, jalándolo con un tobillo hacia arriba y pegándole con el talón para que haga todo el movimiento. Neymar es uno de los máximos exponentes, al igual que Ronaldinho, y los brasileños en general.