El día de ayer acontecía el regreso de uno de los partidos de selecciones más esperados. Cada que hablamos de las 2 potencias de CONMEBOL, inmediatamente tiene que venir a nuestra cabeza Brasil y Argentina. Por ello, mucha gente se encontraba a la expectativa de la revancha de estos dos tras la final de la más reciente edición de Copa América. Todo parecía indicar que el partido transcurriría con normalidad, pero tras 5 minutos, el partido se suspendió.

Al parecer, la entidad brasileña había denunciado la incorporación de 4 jugadores que acababan de llegar de Inglaterra. Según las normas del país, las personas del país europeo que entrarán a Brasil tendrían que hacer 14 días de cuarentena.

El problema surgió cuando autoridades sanitarias (ANVISA) tuvieron que invadir la cancha para detener el encuentro. El propio Messi les dijo a las autoridades que “llevamos tres días aquí, ¿estaban esperando que empiece el partido para venir? ¿por qué no avisaron antes?”. A pesar de la molestia tanto de futbolistas como de aficionados, esta realmente es problema de las organizaciones que dejaron que el partido se realice. Hablamos tanto de la CONMEBOL, por haber creído por encima de las reglas del país y dar el sí al partido.

Así como de la FIFA que por más que el número de contagios en Brasil sigue en aumento, no habrían suspendido ningún encuentro, así como también por la insistencia en que todos los jugadores asistan tras la negativa de las ligas. Aún con esto, la CONMEBOL intentó lavarse un poco la imagen diciendo que la organización va directamente de la mano de la FIFA.

Por parte de ANVISA informan que a los jugadores se les había dado la instrucción de no moverse al estadio a la espera de ser deportados. Sin embargo, estos incumplieron y se movieron al estadio. Este caso se ha mandado a revisión por parte de la Comisión Disciplinaria de la FIFA, quiénes evaluarán y darán la resolución del problema. De momento, aún no se tiene seguro lo que ocurrirá y si el partido podrá ser retomado.

Lo que hay que resaltar es que ni la FIFA ni ninguna otra organización se encuentran por encima de las leyes del país y que, a pesar del regreso de los torneos, aún hay un virus mortal que pone en juego la vida de todos.