Para todos los que amamos el boxeo, el knock out (K.O. por su abreviatura en inglés, o “nocáut” en español) es el clímax de este maravilloso deporte.

El derribo del contrincante es lo que todo boxeador busca y lo que el aficionado quiere ver cada vez que acude a una arena a ver una función boxística o cuando enciende su televisión para seguir algún combate.

No cabe duda que el K.O. es el mejor juez para determinar como ganador a cualquier boxeador y el botón para detonar la euforia de las masas. Sin embargo, un nocaut también puede ser la causa de un momento muy dramático encima del cuadrilátero, propiciando una lesión seria o, peor aún, la muerte de uno de los boxeadores. Esto lo sabemos todos, pero muchas veces lo dejamos en segundo plano, no queremos tenerlo en cuenta o simplemente se nos olvida para no echar a perder el espectáculo.

El nocáut que el pasado sábado propinó el mexicoestadounidense José “Chon” Zepeda al bielorruso Iván Baranchyk en la “burbuja” del MGM Grand de Las Vegas, Nevada, fue espectacular en toda la extensión de la palabra. Después de que ambos libraron una guerra sin cuartel que duró cinco rounds, con golpes que fueron verdaderos cañonazos y con una intensidad que no dejaban lugar para el respiro, los dos púgiles cayeron cuatro veces a la lona, ocho en total, en búsqueda de la victoria.

zepeda baranchyk

Al final de la noche, Zepeda fue quien se alzó con el triunfo con una potente y demoledora combinación de cruzado de derecha y volado de izquierda que impactó en la cabeza de Baranchyk, para noquearlo y que cayera desconectado del mundo sobre la lona de forma alarmante, ya que, no conforme con el golpe que se llevó en la parte trasera de la cabeza, la rodilla derecha del europeo también se dobló de un modo escalofriante.

El momento de júbilo del “Chon” Zepeda, quien sumó su tercera victoria consecutiva para convertirse en retador oficial al título mundial superligero del Consejo Mundial de Boxeo, quedó polarizado por la dramática escena de Baranchyk. Pero la brutalidad del K.O. no demerita el excelente desempeño del originario de Long Beach, California, quien tuvo que reponerse de dos caídas apenas en el primer round para recuperarse en el transcurso de la pelea y conseguir una sólida victoria de manera fulminante.

Sin duda, Zepeda será un digno retador para el también mexicoamericano José Ramírez cuando disputen el título verde y oro de la división superligero, una categoría en la que también figura el campeón británico Josh Taylor, quien se antoja como otra opción interesante para hacer una superpelea.

zepeda ko

Ahora bien, lo que para una esquina fue un momento de gloria, para la otra fue un episodio de completo terror, y no es para menos. Tampoco se trata de “mimar” a Baranchyk por lo acontecido, dado que todo boxeador sabe a lo que se atiene cuando se sube al ensogado y por eso es importante que se prepare a consciencia. Pero lo que más llama la atención del incidente, de acuerdo con su magnitud, fue que el cuerpo médico del evento tuvo un manejo cuestionable de la situación.

En la toma se aprecia cómo Baranchyk tuvo problemas para ponerse en pie tras el impacto, y los (que parecen ser) los paramédicos lo incorporaron para sentarlo en el banquito y luego lo pusieron de pie para que el peleador salga caminando del ring. ¿No hubiera sido mucho mejor sacarlo en camilla de manera preventiva para evitar alguna lesión más seria? ¿Estaban listos en la “burbuja” del MGM para una eventualidad de esta magnitud? Esperemos que en el futuro los cuerpos médicos de estas funciones boxísticas, que en teoría son de primer nivel, tengan un mejor manejo de estos accidentes.

Afortunadamente, Iván Baranchyk fue dado de alta médica tras pasar 18 horas en el hospital y ojalá que no tenga secuela alguna de este duro golpe. El K.O. que recibió es un atento recordatorio de que el boxeo no es un juego, que todo púgil que se sube a un ring merece todo nuestro respeto y reconocimiento, y que la salud siempre tiene que ser la principal prioridad de cualquier espectáculo. Aunque a muchos les incomode.