Vaya cosas que tiene el destino. Claro, si se cree en él.

La cosa es que los Venados (antes de Yucatán, Mérida FC, Atlético Yucatán, Yucatan FC y ahora FC Yucatán), que éste domingo consiguieron su pase a semifinales al vencer en el global 2-1 al Zacatepec, van encaminados a una final, tal y como lo hicieron en 1989, 1999, 2009 y ahora en… ¿2019?

Si bien hoy están tan lejos como tan cerca de otra final, con terminación del año en 9, la realidad es que lo hecho por los astados sorprende, porque la temporada regular pareció que sería lamentable, por la falta de resultados y el tema del descenso, pero de repente llegaron los empates, las victorias, las rachas de partidos sin perder, y al final se salvaron del descenso y calificaron a la liguilla como sexto de la tabla.

Para lograr todo esto, los argumentos fueron un orden táctico muy efectivo, gracias a la estrategia de Sergio Orduña, quien se ha caracterizado por ser defensivo y a la vez efectivo a la hora de dirigir, pero sobre todo mucho amor propio de los jugadores, que sin ser figurones, se convencieron de la ideología de su técnico y de que la entrega total era su arma más efectiva en la cancha.

Por todo eso, hoy los Venados están en una semifinal, luego de diez años de no hacerlo, y en la antesala de una hipotética final, aunque para lograr eso, los yucatecos deben salvar un difícil escollo, llamado: Club Atlético San Luis, quien trae credenciales para asustar, pues es el actual campeón (Apertura 2018) y fue líder de la tabla de puntos del Clausura 2019.

Por eso, sí los Venados quieren acceder a otra final con el destino, entonces deben entender que lo hecho ante el Zacatepec deben repetirlo, pero ahora de forma casi perfecta, porque si bien la defensiva inutilizó al equipo cañero, también debemos reconocer que hubo errores que el rival se cansó de no aprovechar, de algunos balones que pegaron en los poste, varias intervenciones salvadoras del portero Armando Navarrete y sobre todo, el hecho de que la “Diosa Fortuna" estuvo siempre del lado ciervo.

Así, pues, ante el San Luis, de nuevo el plan debe ser aprovechar a toda costa la localía (seguramente asistirán mucho más de 10 mil personas), y sacar ventaja, cualquiera que fuere, porque enfrente tendrán a la tercera mejor ofensiva y la segunda mejor defensiva. Vaya paquete.

Vale la pena mencionar también que a muchos aficionados y otros no tanto, no les gustó el sistema defensivo, las marrullerías para hacer tiempo y todo lo que pudieron hacer los Venados ante el Zacatepec, para estar en semifinales, pero también deben entender que es a lo que juegan, o sea su sello propio, y en el fútbol se permite, siempre y cuando el árbitro no lo vea, así que no esperen un juego bonito ante el San Luis, aunque sí uno de mucha entrega y amor propio de los jugadores de los Venados, esos por los que al inicio de la campaña nadie daba un peso por ellos, y ahora están en las semifinales y en la antesala de otra final con el destino.

Por todo esto, sólo queda apoyar y creer en los Venados, un equipo que a lo largo de su historia ha tenido pocos momentos para disfrutar, pero cuando los ha tenido, vaya que los ha hecho inolvidables, pese a que no se ha dado el ansiado ascenso, ese que por cierto ahora tampoco se dará, porque la franquicia no tiene el derecho de lograrlo por el reglamento de competencia, pero eso es otra historia.

Por: Herbert Martínez Fuente (QEPD).

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